Ciudad Juárez.– En medio del arranque de los movimientos internos rumbo a la definición de la coordinación política, se ha abierto un debate que no es menor: el papel que debe jugar la dirigencia estatal dentro del proceso.

Los dichos fueron expresados por Cruz Pérez Cuéllar, quien planteó la necesidad de que la dirigencia se mantenga al margen y no intervenga en favor de ningún aspirante, subrayando que la imparcialidad es clave para garantizar legitimidad.

El posicionamiento cobra relevancia en un contexto donde ya se han observado señales que generan ruido al interior del partido, particularmente por la participación activa de la presidenta estatal, Brighite Granados, en eventos públicos relacionados con algunos perfiles que buscan la coordinación.

Si bien estas apariciones pueden interpretarse como parte de la dinámica política, también abren la discusión sobre los límites entre la vida institucional del partido y el respaldo indirecto a determinados proyectos.

En ese sentido, el llamado a la neutralidad no es un señalamiento menor, sino un intento por establecer reglas claras desde el inicio, evitando que el proceso se contamine o pierda credibilidad ante la militancia.

Tomando como referencia ejercicios anteriores de conducción partidista, se plantea que la dirigencia debe concentrarse en garantizar condiciones equitativas, dejando que sean los propios mecanismos internos quienes definan el rumbo.

Más allá de nombres o aspiraciones, el fondo del mensaje es claro: en procesos internos, la forma importa tanto como el resultado. Y mantener distancia puede ser la diferencia entre una contienda legítima o una cuestionada.

Por Triada

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *