El alcalde de El Paso, Texas, anunció que la ciudad no participará en las redadas migratorias anunciadas por la administración de Donald Trump. Esta postura reafirma el compromiso de la ciudad fronteriza con la protección de los derechos humanos y la dignidad de los migrantes.

El anuncio se da en respuesta a las declaraciones del expresidente Trump sobre el endurecimiento de medidas contra la migración irregular. Autoridades locales aclararon que no se destinarán recursos municipales para apoyar redadas o detenciones masivas y que El Paso seguirá enfocándose en una política humanitaria en la frontera.

Postura de la comunidad y autoridades locales

El Paso ha sido históricamente un punto clave en la frontera y un ejemplo de colaboración binacional. Organizaciones civiles y grupos de derechos humanos han celebrado esta decisión, argumentando que fomenta un enfoque más compasivo hacia la migración y rechaza acciones que podrían dividir a las comunidades fronterizas.

La administración local reiteró que continuará trabajando con agencias federales en temas de seguridad, pero sin comprometer los valores de inclusión y respeto que caracterizan a la ciudad.

Esta decisión posiciona a El Paso como un ejemplo de resistencia ante políticas que algunos consideran perjudiciales para las comunidades migrantes y la cohesión social de la región.

Por Triada

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