A pocos días de que el presidente electo Donald Trump asuma su mandato, autoridades estadounidenses han iniciado los trabajos para sellar un túnel clandestino ubicado en el Río Bravo, presuntamente utilizado para el cruce de migrantes, armas y drogas.
El túnel, apodado el “Pollo Túnel”, conectaba Ciudad Juárez con El Paso, Texas, extendiéndose varios kilómetros bajo la frontera. Según las investigaciones, el paso subterráneo habría estado en operación por un largo período, generando dudas sobre cómo fue construido sin que las autoridades lo detectaran, especialmente por su ubicación relativamente visible.
El hallazgo de este túnel ha causado controversia debido a las condiciones precarias en las que se encontraba, lo que representa un riesgo significativo para quienes lo utilizaban. Además, se sospecha que el pasaje era parte de una operación más amplia que incluía el tráfico de armas y sustancias ilícitas.
Las autoridades de ambos lados de la frontera han reforzado la vigilancia en el área, mientras que expertos en seguridad fronteriza analizan cómo mejorar las estrategias para prevenir la construcción de estos pasos clandestinos en el futuro.
El cierre del “Pollo Túnel” marca un precedente en los esfuerzos por controlar las actividades ilegales en la frontera, pero también deja interrogantes sobre la capacidad de las autoridades para detectar y evitar este tipo de construcciones.
